Pierde para poseer

noviembre 7, 2007

 

 

Pierde para poseer. Son las palabras que recuerda Lucius Geer, personaje principal de Heliópolis, que le dijo en su momento su maestro Nigromontano. La sensación de pérdida que me recorre últimamente al escuchar los discos de The Smiths me resulta aterradora. La explicación es muy simple, a todo el que le guste la música tiene un canon y el grupo inglés en el mío está en la cúspide.

Son muchos años como banda sonora de alegrías, tristezas, desencuentros, ensoñaciones de todo tipo, que han hecho de este grupo desaparecido hace casi ya veinte años algo muy importante en mi vida. La gente que me conoce sabe mi absurda broma que hago con la santísima trinidad. Yo no creo en dios, por eso mismo lo escribo en minúscula, pero siempre digo que el padre es The Smiths, el hijo Morrissey y el espíritu santo Pat Metheny. ¿Extraña combinación? La verdad es que sí ya que los dos primeros parten de propuestas estéticas muy diferentes al tercero, aunque sueño con un disco de dos guitarras, haciendo la rítmica Johnny Marr, el guitarrista de The Smiths y el solista San Patricio, que es como llamo a veces al genio de Missouri. Para aderezar el pastel con su buena guinda digo que también hay diablo, el que te hace dudar de la magnitud de dios, y ese es Jeff Buckley, que con un sólo disco consiguió tambalear mis cánones, mis patrones y mis totems en nada más que tres meses de escucha diaria de su joya llamada Grace.

Y no termina aquí la cosa. También tengo mis doce apóstoles. Algunos permanecen fijos desde esta creación en forma de boutade. Charlie Parker, John Coltrane, Kiko Veneno, Miles Davis, pero otros han ido cayendo de forma en que sus discos más recientes eran de una calidad baja, o en el peor de los casos un auto plagio de sí mismos. U2, The Cure y otros tantos han sido reemplazados hoy en día por Radiohead, The Divine Comedy, Micah P. Hinson (este es el último en aparecer en la lista), Josh Rouse, Stravinsky, Debussy, Sviatoslav Richter y Arturo Michelangeli Benedetti. Los que me conocen pensarán que me he dejado alguno, pero la lista es de doce. La verdad si la idea de la santísima trinidad es descabellada, la de los doce apóstoles es de frenopático.

The Smiths es una música mía. Siempre que he mostrado mis gustos musicales la he reseñado, e incluso he grabado discos para quién no los conocía. En los momentos que he estado moralmente roto han estado ahí, precisamente fue como los adopté definitivamente cuando había transcurrido la mitad de mi vida. Otras veces cuando la euforia me invadía, la felicidad sudaba por mis poros, ellos entonaban la perfecta banda sonora. Pero ahora, en los momentos de mi mayor felicidad, en los momentos que comparto todo resulta imposible que sean mi banda sonora. Parece una crueldad del destino. Yo que siempre he defendido en la música el criterio estético por encima de cualquier otro aspecto estoy sopesando mis dudas por mis criterios más emotivos. Mi banda sonora es una botella de vino en la mejor compañía escuchando el Subtítulo de Josh Rouse con la mejor compañía. O ver con esta compañía y alguna que otra impagable el concierto de este pasado verano en Cádiz de Kiko Veneno. No puedo olvidar que el domingo vimos en Barcelona el concierto de Rufus Wainwright, ¡ni tan siquiera lo has incluido entre tus doce apóstoles!, jajajajajaja, eres un caso perdido. Toda esta maravillosa música, que es un presagio de tiempos aún mejores se encuadra perfectamente en estas vivencias, son horas en la mejor compañía, donde se puede pasar mucho tiempo silencio porque una mirada describe más y mejor las sensaciones y los sentimientos. Algo así, hoy en día me resulta inconcebible acompañarlo con frases como “yo soy el hijo, yo soy el heredero, de una timidez criminalmente vulgar”.

Aunque seguro que no me abandona aquella que dice “pero no olvides las canciones que te hicieron llorar y las canciones que te salvaron la vida”

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3 comentarios to “Pierde para poseer”

  1. ana said

    ¿Te he hecho renegar de los Smiths??? Arderás en el infierno por ello, que lo sepas…

  2. malatesta said

    Toda una declaración de principios estéticos. No está mal tenerlos, pero es mejor poder variarlos según las circunstancias.

  3. Pues ya puedes ir reemplazando a los Smiths por mí… guapetón…

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